5 remedios caseros para curar el resfriado en bebés

Las infecciones respiratorias son el pan de cada día en los niños y más cuando asisten al jardín infantil, a algún centro de estimulación o simplemente después de compartir con otros niños en piñatas o cualquier lugar.

Los virus son cada vez más contagiosos y resistentes y lo que funciona una vez, puede que no funcione a la siguiente y como no queremos llenar a nuestros hijos de medicamentos, pues aquí traemos una recopilación de los remedios naturales y caseros que siguen siendo efectivos a través de los años para combatir los síntomas de la gripa y de la tos en toda la familia.

1. Lavado nasal

Mantener la nariz despejada de mocos, es la mejor solución para evitar que la tos o congestión nasal se agrave y da alivio inmediato al bebé.

Antes de hacer el lavado, asegúrate de poner algo de calor en la cara del bebé especialmente en la zona de sus pómulos acercándose a su nariz; usa un paño de agua tibia o bolsitas de gel tibias, con el calor aplicado puedes hacer masajes suaves para estimular el desprendimiento de los mocos dirigiéndolos hacia las fosas nasales. 

Toma una solución salina suave para bebé o simplemente prepara dos jeringas pequeñas de suero fisiológico que puedes entibiar entre tus manos, toma al bebé ligeramente inclinado hacia adelante y su cabeza hacia el frente (nunca acostado ni con la cabeza hacia atrás o de lado).

Haz un disparo de presión en una de las fosas nasales y aspira los mocos por la fosa contraria y limpia. Repite el procedimiento en la otra fosa y aspira asegurándote de que no queden moquitos atascados.

Puedes realizar el lavado nasal hasta 3 veces al día para no irritar sus mucosas.

 

2. Tomillo

El tomillo tiene un alto contenido de timol que se potencia al destilarlo y convertirlo en aceite. Su aceite o cremas tienen cualidades calientes que en masaje corporal estimulan la expectoración y reducen el exceso de mucosidad y flema.

Si tu bebé es menor de 1 año, haz primero una prueba de cualquier reacción poniendo poca cantidad al interior de su brazo por un par de días y empieza por ensayar sólo en la planta de los pies.

Si es mayor o no tiene ninguna reacción desfavorable, aplica la crema de tomillo con masaje suave en espalda, cuello, pecho y planta de los pies a la hora de dormir.

Luego de esto evita el contacto con el ambiente frío para permitir que el efecto caliente actúe.

¿Sabes que tus manos tienen el poder de curar, calmar y fortalecer el vínculo con tu bebé?

Pediatra

Asesora en lactancia materna

Instructora certificada en masaje infantil 

 

3. Vapor de eucalipto en casa

El eucalipto es considerado una planta medicinal poderosa para tratar enfermedades respiratorias por su capacidad antimicrobiana y expectorante.

Te recomendamos poner a hervir una olla con agua y eucalipto, permitiendo que este vapor inunde la casa y la habitación del bebé antes de dormir; tendrás un efecto purificador de aire y reconfortante para el organismo de toda la familia.

Nunca dejes la olla de agua hirviendo al alcance de tus hijos ni en algún lugar donde corra riesgo de caerse; tampoco sometas a tu bebé directamente al vapor porque hay un alto riesgo de quemaduras.

 

4. Jarabe de cebolla, miel y limón

Recomendado sólo para niños mayores de 1 año.

Es un jarabe hecho en casa y que suele ser muy efectivo para ayudar a desprender y expectorar las flemas acumuladas en pulmones y despejar las vías respiratorias.

En un recipiente de vidrio con tapa, pon las rodajas de una cebolla morada, agrega la cantidad de miel pura suficiente para cubrir un poco más de la mitad y agrega el jugo de un limón.

Tapa el frasco y déjalo reposar por al menos 8 horas para que las cebollas suelten su jugo y se mezclen con la miel y el limón.

Agita el frasco y dale de tomar una cucharada del jarabe 3 o 5 veces al día y vuélvelo a tapar para no perder la concentración de la cebolla.

5. Cebolla cabezona cortada en cruz

Dentro de las muchas bondades de la cebolla, se encuentran también propiedades antivirales, antibacterianas y antiinflamadorias y parece que no sólo al consumirla sino al inhalar sus vapores.

Cada vez son más los papás que ante el deseo de ver a sus hijos recuperados de los resfriados comunes, intentan este remedio que parece mágico.

Corta una cebolla cabezona, preferiblemente roja o morada, aunque también funciona con cebolla común, en cuatro pedazos y ponlos en un plato en el piso al lado de la cuna o cama del bebé.

Al cerrar la puerta, los vapores de la cebolla se van a concentrar en el cuarto y el niño los va a inhalar mientras duerme.

Esos vapores ayudan a despejar sus vías respiratorias y evitar la tos durante la noche para permitirle descansar mejor.

¿Increíble? No pierdes nada, inténtalo y nos cuentas.

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